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La adquisición de la demencia es asunto delicado -de acuerdo- tan delicado como la oscuridad de los errores, errores que nos llevan de las manos por la vida, o de los pies cuando arrastran. o de nada cuando son abismos. Pero la adquisición de la demencia es asunto colorido -de acuerdo- rojo extenso o azul o verde, el mismo azul verde que se lleva en el rostro cuando la esquina del patio fue castigado, patio lejano y terrible, blanco y negro
pero los colores pueden cambiar, pueden ser claros como el rocío, gota alegre que cae en el rostro hasta ser gota de acero reventando la frente y la cordura.
Pero la adquisición de la demencia no es cuestión trágica salvo cuando encuentras un cuchillo y lo observas, al lado no sólo queda la chompa sino el pantalón y las medias. Todo hace suponer que existió un cuerpo en el lado ahora frio de la cama, y destrozas el cuerpo -perdón- las ropas, con tu claro cuchillo, destrozas la cama, la habitación y cuando decides acabar con el último culpable, te ponen una camisa limpia, blanca apretada en el cuello, con botones negros y sin brazos, luego regresas al azul verde de aquella esquina lejana donde alguna vez te ataron las manos y callaste.
Pero la adquisición de la demencia no es cuestión trágica tampoco fácil, es ver la palabra como quien ve de nuevo un cuchillo, es saber que la palabra es rastro de alma hecho sol, es empuñar el cuchillo y clavarlo en los ojos suavemente y cortarte las manos -impecable soledad- es hacerte más grandes las heridas mientras nadas en la sangre, sangre de cuchillo, y contra el mundo caminas horrorizado hecho pedazos
o mejor lanzas el cuchillo al cielo para contemplar el bello vuelo para ver cómo alas tiernas lo llevan alas inmensas y vuela y vuela y sonríes
es acuchillar miles de hojas despedazarlas y cubrirte el cuerpo de hojas muertas, para ocultar tu desnudez, tu sangre, tus heridas
es también llamar tiernamente a todo eso poesía, y esperar esperar con todas tus fuerzas contemplar el cielo cuchillo en mano cuchillo en boca, esperar a que te disparen o te griten demente.
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